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Héroe Perseo, tres greas y Gorgona Medusa, Pegaso - Mitología Griega



Las raíces de este mito se remontan al reino de Argólide, donde Abante, su rey, tomó por esposa a Aglaya y le dio dos hijos gemelos: Petro y Acrisio. Se dijo que ambos hijos reinarían alternativamente a la muerte del monarca. Sin embargo, las diferencias entre ambos hermanos eran grandes y no conseguían llevarse bien, hasta el punto en que la relación se volvió insoportable cuando Acrisio se enteró que su hermano Petro había intentado seducir a su hija Dánae. A consecuencia de esto Acrisio le denegó la oportunidad de reinar a su hermano y este huyó a la corte del rey Yóbates, rey de Licia, y se casó con la hija del rey, Antea. A los pocos meses regresó a Argólide con al mando de un ejército Licio, decidido a pelear con Acrisio. La batalla se llevó a cabo y hubo numerosas muertes en ambos bandos, pero ninguno resultó claramente vencedor por lo que ambos reyes acordaron dividirse el reino para evitar más derramamiento de sangre. Por lo que Argos perteneció a Acrisio, mientras que Tirinto, Herceo y Mídea fueron para Petro.

El gran Perseo sosteniendo la cabeza de la terrible Gorgona Medusa.

Una vez que las cosas volvieron a la normalidad, Acrisio consultó a un oráculo, el cual, le dio una fatal noticia: Aquel que fuera hijo de Dánae sería su sucesor y lo asesinaría. Acrisio terriblemente preocupado por la mala noticia decidió encerrar a Dánae bajo fuertes y sólidas puertas de Bronce para asegurar que ningún hombre pudiera verla y mucho menos tocarla, asegurando así su propia vida. Sin embargo no contaba conque tales noticias llegaran a oídos de los dioses y fue Zeus el que oyendo los ruegos de la desdichada Dánae la socorrió y en forma de lluvia de oro pudo estar con ella y darle un hijo, nada más y nada menos que el legendario Perseo. Al oir la noticia, Acrisio, veía como el destino seguía conspirando contra el, y ahora, por temor a Zeus no podía siquiera pensar en hacer asesinar a la pequeña criatura. Más, sin embargo, pudo idear una forma de tratar con el asunto que tenía entre manos: encerró a su hija Dánae y a su pequeño nieto Perseo en un cofre y los arrojó al mar, con la esperanza de que en semejante desventura ambos perecieran y el pudiera safarse de su cruel destino.

Dánae tiene al hijo de Zeus: Perseo, quien habría de derrotar a la Medusa

El arcón flotó y ayudado por Poseidón, por orden de Zeus, fue dirigido a las costas de la isla de Serifos, donde milagrosamente llegaron a salvo. Fue ahí donde madre e hijo fueron recogidos por un humilde y bondadoso pescador de nombre Dictis, quien los ayudó a sobrevivir y les brindó su casa, criando a Perseo como si de su hijo se tratase. El niño creció fuerte y sano, un digno hijo de Zeus, y su madre Dánae aún conservaba la belleza que la había caracterizado durante su juventud, fue así que Polidectes, hermano de Dictis, la comenzó a cortejar pero ésta, que solo tenía ojos para su hijo Perseo lo rechazó. Polidectes, que no era un hombre al que se le negaran las cosas tan fácilmente no perdió de vista su objetivo. Asi que fingió que iba a pedir la mano de Hipopdamia, hija de Pélope e invitó a Perseo a la ceremonia. Perseo al ver los presentes que los otros invitados le llevaban a Polidectes, se excusó diciéndole que no podría regalarle nada pues no poseía nada de valor, fue entonces que rápidamente el astuto rey le habló y para quitar a Perseo del camino decidió asignarle una misión en la que seguramente perecería, diciéndole que si un presente había que pudiera regalarle ese era la cabeza de la gorgona Medusa, cosa que le traería gran regocijo.

Perseo aceptó de buen modo como todo un valiente y comenzó a prepararse. Su madre Dánae al enterarse de la noticia corrió a suplicarle a su hijo que no aceptara tan disparatada y peligrosa misión, pero era demasiado tarde, Perseo ya había entregado su palabra a Polidectes y de ningún modo aparecería como un cobarde. Perseo aún no sabía lo que tendría que enfrentar ya que Medusa era la única mortal y la más peligrosa de las tres Gorgonas. Hubo un tiempo en que había sido bella pero su vanidad y orgullo le acarrearon la reprobación de Atena, puesto que se había unido con poseidón en un templo suyo, fue entonces que Atena lanzó un horrible castigo sobre ella y la convirtió en un mounstruo espantoso que tenía serpientes venenosas en vez de cabellos y se movía arrastrándose por la tierra, tenía un aspecto tan aterrador que a aquellos que la veían directamente a los ojos se convertían en piedra para siempre. Tras conocer la aterradora historia de Medusa, Perseo sintió cierto miedo pero sin pensarlo más partió a realizar la difícil tarea.

Dánae y Perseo a punto de ser metidos en el arca para ser varados en el mar.

Atena, que era enemiga declarada de Medusa, no se mostró indiferente a la tarea que había recaído sobre Perseo y decidió ayudarle junto con Hermes, quien había sido enviado por Zeus para que velara por su hijo. Ambos dioses se le aparecieron a Perseo en toda su magnificiencia y junto a el, se dirigieron a la ciudad de Dicterión, donde las imágenes de las tres gorgonas eran exhibidas. Así Perseo pudo distinguir a Medusa de sus dos hermanas, también pudo comprobar lo horribles que eran pues tenían el cuerpo cubierto de escamas de dragón, grandes colmillos como los de un jabalí, garras broncíneas y alas de oro para poder volar. Luego los dioses procedieron a equipar a Perseo con objetos fantásticos que le ayudarían a lograr su misión: Hermes le prestó las Tálares sus sandalias con alas que servían para volar, Atena le prestó su escudo Egis, el cual estaba tan pulido que servía de espejo. Aún faltaba conseguir una espada irrompible, un morral mágico para depositar la cabeza de medusa y un casco mágico para adquirir la invisibilidad, mismos objetos que se encontraban custodiados por las ninfas de Estigia, cuyo paradero solo conocían las tres Greas, hermanas de las Gorgonas, tres ancianasal borde de la locura pero portadoras de una gran sabiduría, que sólo tenían un ojo para ver, y se lo pasaban entre sí para usarlo una a la vez y un diente para comer que era usado de la misma manera.

La terrible gorgona medusa con serpientes en lugar de cabellos.

Antes de partir hacia la tierra de la oscuridad perpetua, al pie del monte Atlas, hogar de las tres Gorgonas, Atena advirtió a Perseo acerca del poder de Medusa de convertir en piedra a quien la mirara, y que si deseaba derrotarla usara su escudo para verla a través del reflejo. Usando las Talares, Perseo llegó con las Greas, que estaban jugando a los dados. Muy sigilosamente, se acercó, y en el momento oportuno, cuando se pasaban el dado y el diente, Perseo se los arrebató y les inquirió sobre la localización de las ninfas de Estigia. Las Greas, desesperadas por recuperar su ojo y su diente, rápidamente le respondieron. Sabiendo esto Perseo pudo conseguir el casco, el morral y la espada irrompible que necesitaba y partió al encuentro de la terrible medusa rumbo al Oeste. Al llegar a donde estaban las Gorgonas, Perseo quedó impresionado por el horrible y oscuro paisaje lleno de formas petrificadas de hombres y animales cuyo horror había quedado plasmado en sus rostros de piedra. Perseo extremó precauciones y se acercó lentamente, vigilando con el reflejo del escudo de Atena. Medusa estaba despierta pues había descubierto la presencia de Perseo, al detectar su olor, sin embargo, no lo había visto aun, cuando en un rápido y certero movimiento de su espada Perseo le cortó la cabeza de un solo tajo, tras de lo cual, Pegaso, el caballo volador que sería compañero de Belerofonte en su aventura contra la Quimera, salió volando de la herida Sin perder tiempo, Perseo tomó la cabeza y la puso en el morral mágico y emprendió el vuelo lejos de las dos Gorgonas restantes antes de que se abalanzaran sobre el. En su frenética huída al sur, Perseo pasó por el desierto de África donde cayeron algunas gotas de la sangre de la cabeza de Medusa, creando serpientes y escorpiones donde ninguna vida podía sobrevivir, mientras que las que cayeron en el mar crearon una raza de morenas salvajes. A la puesta del sol, pasó junto al palacio del colosal gigante Atlas, quien se dice que sostenía la bóveda celeste, éste le denegó la hospitalidad puesto que estaba escrito que un hijo de Zeus robaría una de las manzanas de oro que él custodiaba, Perseo, ofendido, sacó la cabeza de Medusa y se la enseñó, y éste se convirtió en montaña, otra versión dice que fue por compasión que procedió así puesto que no podía ayudarlo en su penosa labor. Así fue como los antiguos decían que se había formado las montañas que llevan su nombre pues sus cimas se perdían en el cielo haciendo pensar que sostenían el cielo.

Perseo llega a tiempo para eliminar al mounstruo marino enviado por Poseidon, quien deseaba sacrificar a la hermosísima Afrodita

Cuando llegó a las costas de Etiopía, Perseo tuvo una extraña visión, una hermosa joven, la más bella que hubiera visto, estaba presa encadenada en las rocas y estaba a punto de ser devorada por un gran mounstruo marino. La bellísima mujer era Andrómeda, hija de Cefeo, rey Etíope de Yope, y de Casiopea. Andrómeda había sido castigada a causa de que se madre había ofendido a las Nereidas, al decir que la belleza de Andrómeda era más grande que la de todas ellas juntas, por lo que pidieron a su protector Poseidón que la castigara ejemplarmente, y el castigo fue liberar a un terrible mounstruo marino que tomaría a Andrómeda como sacrificio, quien debería estar encadenada en una de las rocas de la costa. Las aguas comenzaron a bullir y el temible mounstruo salió a la superficie, recubierto de espantosas escamas. Todos miraron horrorizados al horrible demonio marino, cuando Perseo llegó volando en el lomo de Pegaso y tras una gran lucha le cortó la cabeza de la misma manera que había hecho con la Medusa, luego descendió y al mirar a Andrómeda a los ojos supo que había encontrado su destino, al igual que Andromeda. Inmediatamente Perseo pidió su mano y Andromeda aceptó con muchísimo gusto la proposición, pidiendo el consentimiento a sus padres, quienes aceptaron de buen agrado. Los festejos empezaron casi inmediatamente, pero se vieron interrumpidos por Fineo, sobrino del rey Nefeo, quien había pedido la mano de Andromeda con anterioridad y muy cobarde como para defenderla ante el mounstruo marino pero valiente para reclamarla con doscientos hombres armados. Perseo hizo frente a la situación y se les enfrentó sacando de nuevo la cabeza de medusa y convirtiéndolos en piedra, no sin antes pedir que los que estuvieran de su lado se colocaran detrás de él.
Perseo liberando a la bella Afrodita

Luego de esto, la pareja se trasladó de vuelta a Serifo, donde Perseo se enteró que Policdetes había intentado abusar de Dánae, y fue a su encuentro, diciéndole que había cumplido con éxito la misión que le había sido encomendada. Policdetes, no creyendo en las palabras del héroe, se burló de el y a carcajadas junto con los otros guerreros que estaban en la sala, le pidió que se la mostrara, y Perseo, ansioso de librarse del molesto Policdetes, le mostró la cabeza de medusa dejando a todos petrificados. Luego instauró un nuevo orden con Dictis como rey, y partió junto con su madre y Andromeda. Devolvió todos los objetos sagrados que le habían ayudado en sus aventuras a los dioses y a las ninfas de Estigia. Luego de Dánae le contó a Perseo la historia de como su abuelo los había abandonado en el mar y el por qué, sin embargo, Perseo no le guardaba ningún rencor a Acrisio y quiso verlo y asegurarlo, para lo cual se dirigieron a Argos. Pero, Acrisio, completamente aterrorizado por la noticia huyó a Larisa, donde por azares del destino Perseo participó en los juegos fúnebres, donde en un desafortunado lanzamiento de disco, su abuelo Acrisio que era un espectador, resultó fatalmente herido por el mismo disco que había sido lanzado por Perseo, cumpliéndose la oscura profecía del oráculo con la que toda la aventura había comenzado.

Perseo enfrenta al coloso titan Atlas


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